El Bailecito
El Caramba
El Chotis de Amalia
El Cuando
El Ecuador
El Escondido
El Gato
El Gato Polqueado
El Gauchito
El Gauchito Cuyano
El Pajarillo
El Remedio
El Remedio Atamisq.
El Triunfo
El Tunante
El Tunante Catamar.
La Arunguita
La Calandria
La Chacarera
La Chacarera Doble
La Lorencita
La Mariquita
La Ranchera
La Remesura
Los Aires
El Escondido

EL ESCONDIDO

Recreativo campesino,
Pantomima picaresca,
Que se enciende como yesca
Si lo baila algún paisano.
Esconderse es jugo sano
Como el gusto de esconderse,
Es un gusto muy Humano.

Durante el siglo XIX y hasta la segunda década del siguiente, el escondido formó parte del repertorio bailable del gaucho de toda la república y ascendió a los salones cultos, especialmente del norte. Después del gato se constituyó en una de las danzas mas populares.

CLASIFICACIÓN

Es danza de pareja suelta independiente. De carácter picaresco y pantomímico.

HISTORIA

No son muchos lo documento históricos que mencionan y describen al escondido. Se bailó en toda la república. En la provincia de Buenos Aires se la denominó gato escondido, por tratarse seguramente de un desprendimiento del antiguo gato. Vuelvo a recordar a una tía mía que tenia estancia en General Lavalle, provincia de Buenos Aires, doña Elisa Díaz de Olivera. La conocí cuando era pequeño y ya era una señora muy mayor. Mi padre, era el menor de 16 hermanos, 14 mujeres y dos hombres. Esto justifica la edad de mi inolvidable tía. Las explicaciones que me daba debían ser del año 1875 mas o menos. Al relatarme los bailes criollos que se interpretaban en sus mocedades, incluían entre otros al gato escondido. Me explicaba que era muy divertido. Que en un momento de la danza que el hombre se escondía detrás de cualquier objeto. Por supuesto que ella simulaba no verlo y en su zarandeo como decía textualmente, lo buscaba por todo el patio o el salón de baile hasta que él aparecía ante la alegría de ella. En otra de las vueltas ella le devolvía la broma escondiéndose. Entonces el zapateando y escobillando trataba de hallarla recorriendo su contorno. Arturo Berutti, en sus escrito "Aires Nacionales", de la publicación Metistófeles, en 1982, relata lo siguiente: "de pronto, una de las señoritas nota que el compañero ha desaparecido y es que se le ha escondido atrás de un puerta, abajo de una silla o a la espalda de una señora que esta por ahí cerca. La niña entonces, no tiene mas remedio que buscarlo y para ello sigue bailando indistintamente por toda la sala, fijando su atención en todo los rincones y recovecos de la pieza hasta dar con él. Como muchas veces esta tan bien escondido que no es fácil encontrarlo, las demás parejas tratan de ayudarle, separándose cada una de ellas a danzar por todas partes; haciendo el papel que buscan al perdido hasta que por una gran casualidad viene la niña y lo encuentra atrás de una vieja escondiéndose entre los pliegues de su vestido".
"Enseguida, se reanuda nuevamente la danza y de repente resulta perderse otro que para buscarlo, hay que hacer la misma operación, y así sucesivamente hasta que todos los escondido han sido hallados".
"El escondido puede ser indistintamente mujer u hombre y cuando alguna lo hace, él tiene que largarse solo a todo bailar lo mismo que se ha dicho anteriormente, para buscar la muchacha".
Carlos Vega anota algo más sobre Berutti, expresa: "Añade Berutti que cuando una niña tiene dos pretendientes y el que baila con ella se esconde, puede adelantarse el otro a ocupar el lugar abandonado, diciendo: ¡Barato niña! Y que si entonces aparece el escondido exclamando "Aquí estoy yo", la niña, "Por regla fija del baile", tiene que elegir entre ambos. Mientras el músico calla".
Es de hacer notar que Berutti era Sanjuanino, por lo que el relato seguramente corresponde a su provincia natal.
Volviendo a mi "Tía Vieja", como la llamábamos cariñosamente, la que gran parte de su vida, especialmente su juventud vivió en su estancia de General Lavalle, solía contarme lo siguiente. "El Gato escondido era tan gracioso que a veces, cuando el hombre se escondía, al finalizar el zarandeo otro que pretendía a la muchacha, le solía arrojar un poncho sobre su cabeza y salía a bailar hasta finalizar la danza". La conformidad con este relato, en oportunidad que fue contratado por el sello cinematográfico Alas Film para la película los troperos, en calidad de actor, coreógrafo, asesor folklórico y autor de varios temas musicales, en un instante de la película, en un alto que hacían las carretas, colonizadores bonaerenses que marchaban hacia la cordillera Neuquina, se arma un baile. Se interpreto la Huella y el Escondido. En este ultimo, yo realice la misma pantomima que me contaba mi tía vieja. Estando bailarín simulando esconderse le arroje el poncho pampa sobre la cabeza y salí bailando, lo que causo, realmente, mucha gracia.
En el norte, el que se escondía, colocaba un rodilla en tierra, y se tapaba los ojos con la mano derecha agachando la cabeza. La pantomima del escondimiento era real, pero inocente. Otras de las formas era que se arrodillaba y palmoteabas las manos. Lo que resultaba mas sencillo y cándido que la forma descripta anteriormente. En la actualidad, el Escondido se queda parado frente a su pareja golpeando rítmicamente las manos, esperando salir en la vuelta siguiente. Lo que demuestran lo que ya no queda prácticamente nada de aquella candorosa pantomima, con que tanto se divertían los criollos de antaño.
En definitiva, esta danza transito y se aquerenció en casi todas las provincias Argentinas, desde 1840 hasta 1930, mas o menos. Lo bailaron los campesino provincianos y también fue parte del repertorio de las reuniones cultas.
Como es común en este tipo de danzas, la introducción es de ocho compases
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